La autonomía es a la capacidad de un dispositivo de funcionar
una determinada cantidad de tiempo simplemente conectado a una fuente de
alimentación independiente. Esta definición es aplicable a los robots en la
medida de que todos ellos tienen incorporados sistemas de alimentación
independientes como baterías para facilitar el desplazamiento y la movilidad de
los robots por el entorno o su capacidad de movimiento en un entorno
estructurado.
Otra forma de entender la autonomía de los robots es la que
tiene que ver con la capacidad de un dispositivo de auto-gobernarse y adaptarse
a cambios y situaciones inesperadas. De esta forma, todo robot que se precie,
debe de ser capaz de afrontar situaciones inesperadas ya que se trabaja en un
entorno cambiante.
Un robot autónomo, por tanto, tiene la capacidad de realizar
las diferentes tareas adaptándose a cambios en su entorno, “aprender” de las
experiencias y cambiar su comportamiento en consecuencia, y construir
representaciones internas de su mundo que pueden ser usadas para procesos
posteriores como la navegación.
Podemos clasificar a los robots según su grado de autonomía.
Por lo general se distinguen tres principales tipos de robots:
Por lo general se distinguen tres principales tipos de robots:
- Teleoperados
- Semi-Automáticos
- Automáticos
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